Cantabria Campus Internacional > Acciones > CCI contribuye al objetivo europeo de cambiar el modelo productivo
CCI contribuye al objetivo europeo de cambiar el modelo productivo
El proyecto CCI se enmarca en el objetivo general de la universidad de ejercer un papel clave como motor de la transformación del modelo productivo para mejorar la productividad y la competitividad española. Este es el camino que están siguiendo los países más avanzados. En este sentido, las agregaciones promovidas por los proyectos de campus de excelencia internacional tienen como rasgo característico la integración de empresas, colectivos empresariales y otros agentes para impulsar campus especializados, de alta calidad, internacionalmente competitivos y con un impacto directo en su entorno socioeconómico.
 
Ese esfuerzo precisa de la implicación de tres protagonistas: las universidades, que concentran la capacidad de la educación superior y el mayor potencial investigador, cuyos resultados son el origen de la capacidad innovadora; las empresas, que son agentes clave en la transferencia del conocimiento y en todas las líneas de formación y de investigación inducidas por su actividad; y las administraciones públicas, que tienen que aportar no solo la financiación adecuada a los objetivos que se proclaman, sino además el marco social normativo y tributario que sea favorable a la Sociedad del Conocimiento.
 
El análisis del papel de la universidad en este modelo pasa por revisar su función en el ámbito de la docencia, la investigación y la innovación.
 
La formación universitaria española ha alcanzado en las últimas dos décadas tasas de matriculación y graduación equivalentes a las de los países más desarrollados. Y ello a pesar de que nuestra inversión es muy inferior (1,1% del PIB frente a 1,5%) y se ha estancado. Sin duda, el gran desafío en este ámbito es el desarrollo del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), con grados más acordes a las demandas sociales, con másteres más atractivos y con doctorados de mayor calidad y penetración en el tejido productivo. Es necesario que España mantenga la apuesta por la calidad en el nuevo modelo de enseñanza universitaria. Ello requiere también el establecimiento de nuevos mecanismos de gobernanza que permitan una respuesta más ágil a las demandas sociales.
 
En el ámbito de la investigación, la producción científica española es la novena mayor del mundo. España genera el 3,4% de la producción global, lo que supone que se ha duplicado en los últimos tiempos. Dos tercios de dicha producción proviene de las universidades. Es un resultado más que notable si consideramos que España sólo invierte en I+D+i un 1,38% de su PIB, muy lejos del 2,3% que es la media de la OCDE.
 
Constituyendo la novena potencia científica, España apenas alcanza el puesto 42 en el ranking mundial de competitividad. Esta falta de correlación tiene como causa el aislamiento relativo entre empresas y universidades, algo que se viene corrigiendo en los últimos años. En el ámbito de la innovación, es crucial aumentar la inversión privada y mejorar los sistemas de transferencia. Sólo aquellos países que invierten al menos el 1,7% de su PIB en I+D+i muestran índices de competitividad adecuados. Sin embargo, se están rompiendo las tendencias positivas. La inversión en I+D+i está cayendo por vez primera en 15 años a causa de la contracción empresarial: en 2009 las empresas redujeron su inversión un 6,5%, lo que de nuevo ha sucedido en 2010. Paralelamente, los recortes presupuestarios en educación han sido, en 2011, de casi el 5%.
 
La Estrategia Europa 2020 plantea en el ámbito de la UE un crecimiento inteligente, sostenible e integrador, definiendo una serie de objetivos mensurables: conseguir que el 75% de la población de 20 a 64 años tenga empleo, sacar de la pobreza a 20 millones de europeos, reducir el abandono escolar a una tasa inferior al 10%, lograr que el 40% de los jóvenes tengan estudios superiores completos, invertir en I+D el 3% del PIB y reducir la contaminación en un 20%, aumentando las fuentes energéticas renovables un 20% e incrementando un 20% la eficiencia energética.
 
Estos objetivos inspiran los proyectos de campus de excelencia internacional, a través de los importantes movimientos de agregación con el tejido empresarial; la Declaración de Aarhus “Invertir hoy en talento para mañana”, suscrita por las universidades europeas en el mes de abril de 2011; y el convenio suscrito por la Conferencia de Rectores de España y las Cámaras de Comercio, que contempla diversas líneas estratégicas para fomentar la transferencia del conocimiento. Entre sus líneas de actuación destacan la conexión entre la red de viveros para emprendedores de las Cámaras y los parques científico-tecnológicos de las universidades, el acercamiento del profesorado al sector productivo, la compatibilidad entre los programas de doctorado y los contratos de prácticas, el diseño de un máster en innovación o la creación del Observatorio de las demandas sociales y del sector productivo para el acceso al empleo.